A partir de este viernes (14), los cristianos de todo el mundo se preparan para celebrar la Pascua, un evento que trae el mensaje del renacimiento, el paso de la muerte a la vida. Para motivar el camino cuaresmal de conversión que precede a este tiempo, la Iglesia, a través de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), ofreció en su Campaña de la Fraternidad 2017, un itinerario de discusión y meditación guiada en el cuidado de la Casa Común y de Creación, enfocando en la promoción de las relaciones fraternas con las vidas y culturas de los diferentes pueblos del planeta.

Al comienzo de su pontificado, Papa Francisco ha dicho estar consciente de su llamada a “salvar a toda la Creación”. En la encíclica Laudato Si’ se convoca a tod@s para compartir este deber y tornarse “guardianes de la Creación”.

[T]enemos que reconocer que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente. Otros son pasivos, no se deciden a cambiar sus hábitos y se vuelven incoherentes. Les hace falta entonces una conversión ecológica, que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana” (LS,. n 217).

La Pascua cristiana también debe recordarnos de este compromiso con la vida integral y la decisión de asumir nuestra vocación como “guardianes de la Creación”. Sólo entonces estaremos asimilando y aplicando en la práctica el concepto de una “ecología integral”. Para que esto sea una realidad, necesitamos de un modelo de desarrollo plenamente sostenible. El modelo energético que tenemos hoy, basado en el uso intensivo de combustibles fósiles, hace justo lo contrario de lo que el Papa predica: destruye los diferentes ecosistemas, afectando directamente a las poblaciones que viven en ellos.

El mensaje de “paso a una nueva vida” que trae la Pascua nos llama a aprovechar el momento de recogimiento y reconsiderar lo que hacemos y que puede hacer daño a el otro y a nuestra Casa Común. En este espíritu de avivamiento, invito a todos que durante este día de Pascua también se refleja en nuestros hábitos y nuestra relación con el medio ambiente que nos rodea. La era de la dependencia de los combustibles fósiles ha pasado, y nos dará una guiñada para el futuro y abandonar de una vez la industria que más contamina nuestro planeta. Pero sólo podemos hacer esto tomando el punto de que la pone en movimiento: el lucro.

Retirar las inversiones vinculadas a los combustibles fósiles es cuidar de la naturaleza, de nuestros vecinos y nuestros hermanos de todo el mundo. Responder a esta llamada y unirse a nosotros en la Movilización Global para la Desinversión. Visita el sitio web, mira las acciones programadas cerca de usted y únete al coro pidiendo a iglesias, universidades, empresas, gobiernos e individuos para desinviertan en el petróleo, carbón y gas. El cambio empieza dentro de cada uno de nosotros.