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Mediante sus mensajes cargados de tolerancia y solidaridad, el Papa Francisco ha conseguido derribar las estructuras más conservadoras de la Iglesia Católica. Y con la fuerza de sus palabras también ha ayudado a derribar las sólidas bases de un sistema económico obsoleto y fallido, fortaleciendo el camino hacia un nuevo modelo de desarrollo.

Destacando la importancia de la causa medioambiental y llevando la preocupación por la “Casa Común” al centro del debate público, la Encíclica Laudato Si, publicada en junio de 2015, arrojó luz sobre un frente de batalla desaprobado por la Iglesia. A partir de este momento varios grupos e individuos de la Iglesia se unieron al movimiento global de la lucha contra los principales emisores de gases de efecto invernadero: los combustibles fósiles. En América Latina, la adhesión del segmento religioso a la campaña por la retirada de inversiones en fuentes de energía contaminantes como el petróleo, carbón y gas está ganando fuerza.

En Brasil el pasado octubre, la Diócesis del Divino Espíritu Santo de Umuarama, en Paraná, fue la primera diócesis y la primera institución de América Latina en sumarse a la desinversión. Además de iniciar el proceso para convertirse en la primera diócesis de bajo carbono, sustituyendo las fuentes de energía existentes por energías renovables como la solar, la diócesis se comprometió a no emplear sus recursos en fondos que financian proyectos con combustibles fósiles.

“No podemos acomodarnos y seguir permitiendo que intereses económicos que buscan el lucro en lugar del bienestar de las personas continúen dictando nuestro modelo energético. Sabemos que Brasil cuenta con abundantes fuentes de energías limpias y renovables que no dañan nuestra Casa Común”, señaló el Obispo de la diócesis, don Frei João Mamede Filho. De acuerdo a sus palabras el compromiso con la desinversión, que significa dejar de financiar las empresas que contaminan, degradan y emiten gases que causan el calentamiento global, es uno de los caminos prácticos para alcanzar lo que propone elLaudato Si.

Desde entonces, se tomaron diversas acciones en este sentido. Con el apoyo de 350.org, se realizaron capacitaciones y conferencias de concienciación junto a los miembros de la Iglesia sobre los impactos del calentamiento global y la importancia de incentivar las fuentes renovables de energía. En las comunidades parroquiales y las casas de formación se ha implementado un plan de eficiencia energética, con autogeneración de energía solar y generación de biogás a través de residuos orgánicos. Los miembros de la diócesis también han incentivado a otras personas de la comunidad a repetir ese modelo en la industria, los comercios, oficinas y residencias, con el objetivo de lograr la independencia energética y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El Padre Jailson João da Silva, Coordinador Diocesano de la Acción Evangelizadora de la Diócesis de Umuarama, afirmó que a partir de ahora la misión es inspirar a otras instituciones a seguir el mismo camino. “Aquello que se plantea como acción concreta ayuda a mostrar a otras parroquias y diócesis que este es un proyecto viable, que realmente puede ayudar a cuidar de nuestra Casa Común y asegurar la vida de nuestro planeta.” Con su gran poder de articulación y movilización, la Iglesia Católica ejerce una profunda influencia espiritual y cultural, ayudando a formar las mentes y las acciones de personas en todo el mundo.

Para Reginaldo Urbano Argentino, coordinador de la campaña de desinversión de 350.org Brasil, la adhesión de la Iglesia Católica es fundamental para que el movimiento gane fuerza globalmente. “Se trata de un cambio de paradigma para la Iglesia. La iniciativa de la Diócesis de Umuarama es un ejemplo para las instituciones de Brasil, América Latina y el mundo. Seguiremos con la campaña de concienciación y formación, para que cada vez más personas sean convencidas por el Laudato Si y puedan ayudar a adoptar un modelo de desarrollo más justo, libre y sostenible, cuidando de nuestro bien mayor, que es la vida en el planeta”.

Según el coordinador, las anteriores encíclicas hablaban sobre la ecología, pero solo el Papa Francisco consiguió traer el concepto de “ecología integral”, que significa llevar a cabo el cuidado del medio ambiente de forma integrada en todos los sectores de la sociedad. En Brasil, a través de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB por sus siglas en portugués) y del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM por sus siglas en portugués), organismos da Iglesia Católica, se comenzó a discutir este cambio de pensamiento. En los últimos años, la CNBB trajo los temas del cambio climático, la conservación de los biomas y el cuidado de la Casa Común a su campaña de fraternidad.

Grupos sectoriales de juventud y otras comunidades religiosas, como las escuelas del grupo Marista y el Centro Educacional Unicesumar, el mayor del sur del país, también están uniéndose al movimiento, que tendrá uno de sus principales acontecimientos el próximo mes. Del 05 al 13 de mayo, en todo el mundo, tendrá lugar la semana de Movilización Global por la Desinversión.

En América Latina ya se han registrado acciones en Bolívia, en la Universidad Católica Boliviana, y Argentina, en la Universidad de Buenos Aires, donde tendrá lugar la conferencia de Fray Eduardo Agosta, sacerdote de la Diócesis de Lomas de Zamora y docente del curso de posgrado “Variabilidad Climática y sus impactos”, sobre los cambios climáticos, las energías renovables y la necesidad de desinvertir de los fósiles. Cerca de 40 estudiantes han confirmado su participación, interesados por el llamamiento a la Movilización Global por la Desinversión. También están previstas vigilias por las víctimas y los refugiados por el clima en diversas regiones del continente.

El 6 de mayo tendrá lugar la Gran Vigilia Climática por la Creación en la catedral de la Diócesis de Umuarama. Hay previstos movimientos de oración y plegaria por aquellos que ya sufren los efectos del calentamiento global, que perdieron sus casas, sus familias y, muchas veces, la fe, por las catástrofes medioambientales causadas por el alto nivel de contaminantes en la atmósfera.

La personas más vulnerables, los más pobres, son generalmente los primeros en sentir los efectos de los males provenientes de las ganancias de la industria fósil. Juntos, fieles y no fieles irán a presionar para que ese modelo que beneficia a unos pocos en detrimento de muchos sea rápidamente sustituido. Y para que la transición de combustibles fósiles a energías limpias, libres, renovables y accesibles a todos se inicie ahora.